¿Te atreves a matar al jabalí?
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¿Y si alguien encontrara a la persona perfecta para gobernar un país —no la más carismática ni la más poderosa, sino la mejor? ¿Le dejarían gobernar?
Para quien alguna vez ha sospechado que detrás de los titulares hay algo más.
Todo comienza con un mensaje anónimo recibido durante una partida de ajedrez. Y termina cuestionando quién mueve realmente las piezas.
Julien Pastor, un periodista político cansado de las mentiras y de las respuestas prefabricadas, se adentra en una historia que conecta la Transición española, los centros de poder internacionales, los servicios de inteligencia, los medios de comunicación y la inteligencia artificial.
¿Quién decide realmente el rumbo del mundo?
// PRÓLOGO — EN SUS PALABRAS
«Me llamo Julien Pastor y estoy cabreado. Quizás mi problema es que soy un ingenuo idealista que aún cree en la cooperación para la búsqueda del bien común como fin máximo de la política. Esa inocencia me hace especialmente susceptible al clima político actual.»
Adentrarse en la política es empezar a respirar el odio que compone su atmósfera. Ignorarla es dejar que otros te marquen el camino.
Cinco minutos. Si el ritmo no te vale, lo sabrás antes de la página 3.
El mensaje llegó pasada la medianoche, como lo hacen los mensajes que te cambian la vida. Julien Pastor estaba inmerso en una de tantas rutinarias partidas de ajedrez online cuando fue sorprendido por su adversario, que usaba el seudónimo de Mr. X.
MR. X: Estimado Julien, soy un gran fan de tu blog. He leído todos tus artículos. Tengo un trabajo para ti.
[ continúa ]
"Una novela para quienes sospechan que la realidad es más compleja de lo que les cuentan. No te suelta hasta la última página."
"Los buenos libros son como las buenas comidas: no solo sacian, también nutren. Y saben mejor si se comparten."
"Si te interesan las personas más que los eslóganes y te gusta terminar un libro pensando, esta historia es para ti."
Esta novela quizás no sea para ti. No lo es si buscas respuestas fáciles, te gustan los buenos y los malos bien definidos, o prefieres que otros piensen por ti.
Pero si alguna vez has sospechado que detrás de los titulares hay algo más, si te interesan las personas más que los eslóganes y te gusta terminar un libro pensando, entonces puede que esta historia sea para ti.
No pretendo decirte qué pensar. Pretendo obligarte a hacerlo. Si al llegar a la última página no estás de acuerdo con algo, perfecto: solo quiero que llegues a tus propias conclusiones.
Si esta historia es para ti
Comprar ahora ▶Los buenos libros son como las buenas comidas: no solo sacian, también nutren. Y saben mejor si se comparten.
Su primera novela
Escribo porque necesito entender.
Me llamo Juan Montojo y durante años cometí un error: creía que escribía porque tenía cosas que decir. Ahora sé que escribo porque necesito entenderlas.
Matar a un jabalí, mi primera novela, es mi forma de explorar preguntas que me perseguían demasiado tiempo: ¿Quién tiene realmente el poder? ¿Por qué seguimos tropezando con los mismos errores? ¿Por qué tenemos los líderes que tenemos?
Si después de leerla tú también empiezas a hacerte preguntas, habrá merecido la pena escribirla.
Sígueme en InstagramPorque existió. El jabalí de esta novela fue real. Yo estaba allí.
Vi cómo se despeñaba. Sentí las dudas. Olí el miedo.
Y observé algo que me acompañó durante años: casi nadie estaba dispuesto a hacer lo que había que hacer, pero casi todos estábamos dispuestos a beneficiarnos de que otro lo hiciera.
¿Qué ocurre cuando sabes lo que hay que hacer, pero no quieres ser tú quien lo haga.
Aquella escena me hizo pensar en la política. En los líderes que criticamos, en las decisiones que condenamos, en el trabajo sucio que exigimos que haga otro mientras nosotros conservamos intacta nuestra conciencia. Pero muy pocos están dispuestos a asumir la responsabilidad de decidir.
El líder abre camino. Los demás lo recorren.
Por eso el jabalí terminó convirtiéndose en el símbolo central de esta historia. Porque todos tenemos uno delante. Y tarde o temprano debemos decidir si cruzamos o no.
Y tú, ¿te atreves a matar al jabalí?
¡Atrévete a matar al jabalí!